jueves, 25 de marzo de 2010

DON WINSLOW: "EL PODER DEL PERRO"


“Una versión narcomex de El Padrino”

RODRIGO FRESÁN

“Un libro como un pitbull. Una ves suelto, este thriller…carga y ataca sin piedad, y destroza a cualquiera que se cruce en su camino…”

THE WASHINGTON POST

Así es éste libro, “El poder del perro”, la gran novela del escritor Don Winslow. Un puñetazo en la boca del estómago, una espiral vertiginosa de violencia, un terremoto que hace tambalearse los cimientos de las estructuras políticas de EEUU y su política antidrogas, una descarnada y terroríficamente real muestra de hasta dónde alcanza el poder de los narcos mexicanos. La maldad, la corrupción y los bajos fondos del alma humana en 719 páginas. Una de esas joyas que en un principio pueden pasar desapercibidas pero que, gracias al siempre justo boca-oreja, acaban alcanzando el lugar de privilegio que les corresponde.

Llegué hasta ésta novela gracias, no voy a mentir, al comentario de Fresán. El Padrino me gusta muchísimo, y si esta novela le llegaba al menos a la altura de los tobillos merecería y mucho la pena. Y vaya si le llega, incluso le supera.

La novela es el inicio de esa brillante serie de novelas negras que está publicando Mondadori bajo la dirección de Rodrigo Fresán en su colección “Roja & Negra”. Y menudo inicio mas bestia.

La historia que cuenta es bastante sencilla. A lo largo de casi 25 años, Winslow nos cuenta, merced a varias historias paralelas y entrecruzadas entre si, el ascenso y caída de una familia de narcotraficantes, y la obsesión de un hombre por darles caza. Art Keller es un agente antidrogas de la DEA encargado de acabar con el narcotráfico froterizo en México. Tío Barrera es el gran señor de la droga mexicana. Sus sobrinos, Adán y Raúl Barrera, son dos muy dieferentes entre si, pero a ambos les une la misma ambición. Callan es un chico de los bajos fondos, asesino a sueldo por azar, sicario de la mafia y mercenario al mejor postor. El padre Parada es un cura empeñado en sacar oro de debajo de tanta mierda y ayudar a los mas necesitados. Nora Hayden es una prostituta de alto standing entrenada desde adolescente para enloquecer a los hombres, pero con un gran corazón. Estos son los personajes motores de la historia. Veremos el ascenso de los hermanos Barrera como señores del imperio narco mientras su tio cae, veremos como la vida la tiende continuas zancadillas a Art y le lleva a obsesionarse con destruir a los Barrera, a los que ha puesto en bandeja su señorío, y que antaño fueron amigos suyos. Veremos como Nora se vertebra en objeto del deseo de todos los que se cruza, pero sabremos que su corazón siempre estará con el padre Parada. Veremos a Callan con el agua al cuello ir de un lado a otro, un asesino que muestra mas humanidad que muchos señores. Veremos secundarios inolvidables como Guëro Méndez, otro capo de la droga, el cruel niño rico Fabian, el mafioso y vendido Sal Scacchi, veremos mafiosillos del tres al cuarto, policías corruptos, narcos asesinos capaces de todo por ejercer su poder, un santero milagrero y un chivato que responde al curioso nombre de “Mamada”. Thriller épico y coral, inolvidable.

Pero lo que importa es el como lo cuenta, y que es lo qué nos cuenta. Para empezar, es muy acertado el uso de un punto de vista coral para la historia. Los diferentes puntos de vista hacen que la trama avance fluida, y nos libra de maniqueísmos innecesarios o de arquetipos a la hora de describir a “buenos” y “malos”. Aquí todos son malos, o en su defecto gente con pocos escrúpulos. Los hay de varias clases: malos malísmos, como Tio Barrera, Raúl Barrera, Güero, Fabián el Tiburón, etc. Malos con alma, como Adán Barrera, un ser profundamente marcado por su hija enferma y por su amor con Nora, o como Callan, un animal herido en contínua huida incapaz de entregar su alma pero capaz de amar profundamente. Los hay buenos vencidos y derrotados que acaban por ser malos, como Art Keller, a quien los nobles principios del comienzo se le enturbian hasta que su cruzada parece mas una obsesión personal que algo correcto, y se vuelve capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya. Y luego están los malos institucionales, como el Gobierno de México, la DEA, la corrupta policia estatal mexicana, la Iglesia Católica mexicana o el gobierno americano. Pero como en toda obra donde los matices claroscuros son los que mandan, en el fondo todos son la misma cosa, seres humanos, demasiado humanos, víctimas de sus instintos y ambiciones, hombres y mujeres capaces de amar y sufrir, de llorar, pero también de odiar con todas sus fuerzas y llevar hasta el final las consecuencias de su odio. Animales acorralados que luchan por sobrevivir en el cruel mundo que les rodea, que buscan la redención pero que no la encuentran, y que lo hacen de la única manera que saben, apelando a la violencia que llevan dentro, y que engendra mas violencia. Al final, para ellos la violencia es el único recurso que les queda, y es difícil dejar de usarla cuando vives rodeado de ella. Ese es el poder del perro, morder la yugular antes que te la muerdan a ti.

Pero Winslow también deja ver un poso de “humanidad” ante tanta bestia. Los personajes de Nora y del padre Parada son un pequeño rayo de luz ante tanta violencia. Ambos conocen los entresijos de la maldad, la han vivido en sus carnes desde siempre, conocen lo corrupto y podrido que se esconde tras los estratos de las esferas sociales que frecuentan, pero hacen uso de su poder (la religión y el sexo) para ayudar así a las esferas mas necesitadas, como hacen en el terremoto del DF, o mediando para acabar con la absurda guerra de narcos. Desde entonces su amistad es pura e inquebrantable, extraña (la puta y el obispo), y sólo se ve quebrada con la muerte de Parada, lo que llevará a Nora a buscar una venganza que la va a convertir, a la postre, en un perro mas.

La novela no ahorra en momentos escabrosos o violentos, en momentos de sexo o de esos que remueven hasta la conciencia mas sucia. El asesinato y sádica tortura de Ernie Hidalgo, la cruel vengaza de Fabian con el Güero, matando de un modo cruel y descarnado a su mujer Pilar, después de seducirla, y a los hijos de estos (ésta escena no es apta para gente muy sensible), la muerte de Parada, las escenas de sexo donde Nora está por medio, etc. Winslow hace uso de todo para mostrarnos lo que quiere, y lo consigue. No tiene miedo a nada, y nada debería soprendernos, pues todo forma parte de la realidad que nos circunda, todo está a nuestro alcance. Y eso es lo que asusta, que la realidad y esta ficción sean tan parecidas.

La novela avanza ágil y poderosa, narrada con un rítmo épico y un aliento incombustible (aquí el único que pierde el aliento es el lector), con una prosa ágil y rica en matices, capaz de mutar dependiendo de quien sea el personaje que nos lleva de la mano. Winslow es un muy buen escritor, alguien que conoce muy bien su oficio, que hace un gran uso de esa ingente documentación que fue obteniendo a lo largo de los años y que acabó por demostrarle que la realidad siempre supera cualquier ficción.

Dicen que la novela va a ser llevada a la Tv por la HBO, en una miniserie. Espero que sea pronto, pues será espectacular.

Libra mi cuello de la espada.

Y mi vida de las garras del perro.

sábado, 20 de marzo de 2010

FRED VARGAS: QUE SE LEVANTEN LOS MUERTOS


Comenzaré mi andadura comentando una novela que he acabado recientemente y que me ha encantado. La verdad es que ha sido una sorpresa, pues llegaba a ella sin expectativas, sin demasiadas esperanzas, y me he encontrado un novelón en toda regla,un libro que debe ser leído por todo amante de la novela negra.

El libro en cuestión es "Que se levanten los muertos", de la escritora francesa Fred Vargas.

Fred Vargas, la señora con aspecto de no haber pasado muy buena noche de la fotografía, es una escritora atípica y autodidacta. Su verdadero nombre es Fréderique Audoin-Rouzeau, y usa este pseudónimo, el de "Vargas", porque su hermana, la pintora Jo Vargas, lo escogió antes que ella en honor al personaje que interpreta Ava Gardner en "La condesa descalza", María Vargas, y cuando decidió dedicarse a la literatura le pareció que sonaba bien. Arqueozoologa e historiadora, hija de un escritor surrealista amigo de Breton, hermana de un historiador especializado en la Gran Guerra (todas estas cosas se muestran y mucho en sus novelas), tímida en exceso (tanto que no firma autógrafos), ecologista y poseedora de un negro sentido del humor, dice que escribe novela negra por diversión, porque le gusta, y porque "la novela policiaca deriva de la literatura épica". Autodidacta, cita entre sus influencias literarias a Proust y Rousseau, a Conan Doyle y a Agatha Christie. Cómo veis, todo un personaje. A parte de esta de la que nos ocupamos, y las de la saga que la conforman, también ha escrito una serie de novelas sobre el inspector Adamsberg. Poco a poco, tras quedarme impresionado con esta que nos ocupa, me haré con el resto.



La novela en cuestión es la primera de una serie de tres, conocida como "la serie de los tres evangelistas", ya que las tres poseen en común a un peculiar trío de jóvenes historiadores que habitan un viejo caserón y que están "con el agua al cuello". Marc Vandoosler es el reflexivo, un historiador medievalista, un personaje que duda de todo, que se deja llevar por sus emociones y sus instintos, idealista, aficionado a vestir de negro y a llevar pesados anillos de plata. Lucien Devernois es el cínico y vehemente, en ocasiones parece bipolar, un experto en la Gran Guerra que habla como si estuviese en ella y viste siempre con corbata, y su especialidad son las frases geniales y lapidarias. Y queda por último Mathias Delamerre, el grandullón cazador recolector, parco en palabras pero generoso y honrado en sentimientos, un arqueólogo que lleva siempre sandalias y rara vez va vestido, y cuando va su atuendo no es el mas adecuado. Estos tres curiosos personajes viven en el caserón con el tío de Marc, Armand Vandoosler, un ex-policia sesentón apartado del servicio por corrupto, epicureo, caprichoso y seductor, que les echa una mano en sus investigaciones. Cada uno ocupa un piso del caserón en función de la época que estudian, Mathias el primer piso, Marc el segundo, Lucien el tercero y Armand el cuarto. El nombre de "Los tres evangelistas" se le ocurre a Armand una noche al verlos a cada uno en una ventana, a modo de hornacina, y pese a que a ninguno le gusta demasiado ese nombre, sobre todo a Marc, es con el que se quedan.

La trama comienza del modo mas trivial posible. Un árbol, concretamente un haya, que aparece plantado de la noche a la mañana en un jardín. Ahí arranca la historia. La propietaria del jardín, la cantante de ópera, Sophia Simeónidis, pide a los tres historiadores, sus vecinos de enfrente, que por favor caven debajo del árbol a ver si hay algo raro, ya que está sumamente preocupada por tan extraña aparición. Más tarde, Sophia desaparece misteriosamente. Ese es el inicio de una serie de extrañas y surrealistas situaciones que tiene como protagonistas a estos curiosos personajes y a los vecinos y a algunos de los familiares y amigos de la desaparecida. No voy a spoilear nada de la trama, creo que no le haría ningún favor al libro, pues lo mejor es leerlo.

Vargas es una gran escritora, domina innatamente en arte de la intriga, eso se nota. Aparentemente va dejando caer subtramas y personajes que aparentemente no tiene ninguna relación clara con la trama original, y lo hace de modo moroso, aunque se lee por el contrario con una fluidez increíble. Los mas nímios detalles son de una importancia vital en ésta novela, y a ellos la autora le concede gran protagonismo, y en ocasiones la trama avanza y se nos presenta rozando lo imposible y lo surreal. Pero todo esto forma parte del truco, como diría un mago, todo esto nos prepara para el gran efecto final, para lo inesperado, pues conforme vamos leyendo, los cabos, por lejanos que estén, comienzan a atarse y la madeja se teje y comienza a tomar sentido hasta que te preguntas como es posible no haberte dado cuenta antes, haciendo que la trama cobre rítmo hasta llegar al desenlace final. Lo dicho, sólo un gran escritor mostraría este dominio.

La caracterización de los personajes es soberbia, cada uno se define perfectamente con sus actos y sus palabras, y la galería de secundarios es inolvidable, alguno de ellos, como el inspector Leguennec, bien merecerían una saga para ellos solos. La prosa de Vargas es cuidadosa y fluida, no es rebuscada aunque no es en exceso coloquial, sólo cuando hace hablar a algunos personajes. Ahí está, a mi parecer, lo mejor de esta autora. El diálogo lleva básicamente el peso de la acción, y cuando cada personaje abre la boca vemos claramente su fondo, su personalidad. Desde las frases sencillas, quasi monosilábicas con que Mathias habla, pasando por el lenguaje militar de Lucien, el tono manipulador de Vandoosler, el tono de libro de historia que usa Marc, los aparentes nervios de Juliette, las frases grandilocuentes y en ocasiones poco apropiadas de Sophia, el tono burgues y burocrático de su marido, las formas bruscas de Leguennec y la melancolía que en ocasiones muestra Lex, todo, da un retrato perfecto de los personajes de la trama. Y los gestos, esos gestos, como la manía de Mathias de cortar pan cuando está nervioso o de Lucien por limpiar en los momentos de máxima tensión, o como Marc necesita correr para aclarar sus ideas. Vargas conoce a sus criaturas perfectamente, porque son remedo de gente que ella conoce, como su hermano o ella misma, y nos muestra su alma, con claroscuros, aunque con un sutil toque de banalidad y cinico surrealismo.

En definitiva, una gran novela.

Es fácil encontrarla. A Fred Vargas la edita Siruela en España, aunque sus libros están casi todos en bolsillo editados por Debolsillo a un precio que hace inevitable, cuasi criminal, el no leerlos.

Un saludo.

Y AL COMIENZO FUE LA OSCURIDAD...



Decía Chesterton, ese genio inglés:

"¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y, por lo tanto, tengo dentro de mí todos los demonios."

Y también, mucho tiempo ha, con palabras similares, el comediógrafo Tito Marcio Plauto, mostraba la inherente condición humana:

"Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit." ( Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quien es el otro.)

Y, como última cita antes de empezar en materia, recordaré lo que Nietzsche dejó escrito en "Mas allá del Bien y del Mal":

"Quién con monstruos lucha cuide a su vez de convertirse en monstruo. Cuándo miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti"

Y, os preguntaréis, ¿a qué santo viene todo esto? La respuesta es sencilla. Éste es un blog que va a tratar de novela negra, cine negro y música rock. Tres campos distintos, tres artes distintas, pero todas ellas unidas por un hilo común: la esencia del ser humano. No, no se me ha ido la olla. Si seguís el blog os daréis cuenta de lo que trato de decir.

Tanto la novela negra y de misterio como el cine negro o de misterio abordan temas que van mas allá del mero enigma que resolver o del tópico juego de descubrir al asesino. Si son buenas muestras de sus respectivos géneros, mostrarán el alma de la sociedad que las vertebra. Y, por esencia, lo sórdido del ser humano, su psicología, lo que se esconde dentro del subconsciente y, también, del inconsciente colectivo. Miedos, fobias, usos sociales aberrantes y permitidos, etc. En definitiva, nos mostrará como un espejo lo que somos y lo que podemos llegar a ser, para que no olvidemos nuestra condición de humanos e imperfectos, y nos recordará que todos, absolutamente todos, llevamos el mal dentro, todos somos demonios, y todos, cada uno de nosotros, llevamos dentro nuestro propio infierno.

Y el rock, os preguntareis, ¿qué tiene que ver con esto? Bueno, no siempre, pero en ocasiones, el rock es algo mas que un mero arte trivial musical, muchas de sus letras esconden el tormento de quien las escribe. Y, lo mas importante, es que muchas de esas canciones actúan sobre la mente del que las escucha como placebo o detonante, para paliar el sufrimiento interno, para identificarnos con lo que dice, o simplemente, como mera distracción. Pero el buen rock es mucho mas que eso.

En definitiva, que escribo sobre estas cosas porque me gustan, porque en el fondo estoy un poco loco, y porque son las cosas que me permiten exorcizar mis demonios internos.

Espero que nos leamos.